En una nueva muestra de la tensión que ha rodeado el tramo final de la campaña electoral, la policía efectuó este miércoles una explosión controlada cerca de la futura embajada estadounidense, un local actualmente vacío, en cuyas proximidades habían aparcados dos coches que parecían sospechosos.
El ataque del fin de semana, que se produjo semanas después del atentado del 22 de mayo en Manchester en el que murieron 22 personas, eclipsó otros temas de la campaña antes de la elección parlamentaria del jueves.
En una de las zonas supuestamente más vigiladas del mundo, donde se concentran las dependencias de los tres poderes, el sospechoso atropelló con su coche a los peatones que cruzaban el puente de Westminster, matando a dos e hiriendo a otros 20 que se encontraban cerca.