PERSPECTIVA. El nuevo Gobierno no la tendrá fácil en materia económica. El saliente titular del MEF, Alonso Segura, ya adelantó que el PBI del segundo trimestre será el más bajo del año. Los resultados de dicho periodo se conocerán en la quincena de agosto, a escasos días de la juramentación de PPK y de su primer Gabinete, o sea que de arranque tendrá que dar señales de que se trabajará para acabar con la desaceleración e iniciar la recuperación de toda la economía.
El avance coyuntural de mayo, publicado por el INEI, volvió a mostrar que el sector de minería e hidrocarburos continúa apuntalando las cifras macro: creció 33.2%, una tasa tan elevada que los registros disponibles (desde enero del 2004) no contienen un dato superior. La producción de electricidad también creció, lo mismo que construcción (por cuarto mes consecutivo), aunque hay que acotar que en esta actividad influenció el efecto estadístico, pues en mayo del año pasado apuntó una de sus peores caídas.
Lo que sigue es información que intranquiliza. Desde que comenzó el año, el crédito se ha estado desacelerando. En enero, los préstamos totales al sector privado en soles crecieron 34.5%, mientras que en mayo lo hicieron en 19.9% (en dólares continuaron cayendo). La tendencia del enfriamiento crediticio se observa en sus tres rubros principales: empresarial, de consumo e hipotecario, aunque este último tuvo un pequeño rebote en mayo.
Entretanto, la morosidad bancaria muestra una tendencia contraria: está aumentando desde enero y, en mayo, fue la más elevada de los últimos tres años. A esta situación poco gratificante habría que agregar el hecho de que cada vez más consumidores retiran dinero de sus tarjetas de crédito para poder llegar a fin de mes. Tendríamos que pedirle al BCR que, por ahora, no toque su tasa de interés de referencia.
Sin ánimo de provocarle malas noches a Alfredo Thorne antes de tiempo, hay que agregar que el Gobierno tampoco está colaborando: la inversión pública de los ministerios sigue en niveles bajos. Al menos la inflación se está portando bien. En junio fue 0.14% en Lima y 0.16% a nivel nacional, con lo cual la anualizada sigue reduciéndose –aunque todavía está por encima de la meta del BCR–.