Los pecados de los megaproyectos (I)

Para el GSP se ha anunciado nuevos cambios para la próxima subasta. Inexplicablemente, no existe la más elemental priorización intersectorial de proyectos.

Marco legal amigable. Prácticamente, ningún megaproyecto se licitó con sus estudios de preinversión completos y actualizados.
Marco legal amigable. Prácticamente, ningún megaproyecto se licitó con sus estudios de preinversión completos y actualizados.

Manuel Romero Caro, Economista

Con los avances del Lava Jato peruano ya se van confirmando lo que sostuviéramos en diversos artículos desde hace 2.5 años: la existencia de una serie de “coincidencias sospechosas” entre lo que le convenía a Odebrecht (Odb) y a otras constructoras en diversos proyectos y las decisiones que adoptaban los respectivos funcionarios públicos.

A continuación, un breve resumen de las características negativas que he podido apreciar en diversos megaproyectos. Y como las constructoras brasileras (CB) replicaban su “modelo de negocio” en los países en que operaban, se está comprobando que estas características tienen vigencia, cuando menos, regional. Obviamente, la lista no pretende ser exhaustiva, pero sí indicativa. Asimismo, puede servir como un patrón frente al cual se pueden comparar diversos proyectos de inversión a partir de cierta envergadura relevante.

1) Inversiones electorales. Del resultado de las investigaciones en Brasil y en algunos países de la región, existen una serie de acusaciones contra las CB por financiamiento a numerosas campañas electorales: Lula, Rousseff, Temer; Santos, Bachelet, Ominami, Humala, etcétera. Este tipo de inversiones fuera del marco legal les permitía a las CB tener influencia indebida durante las etapas previas a las licitaciones y durante el proceso de selección de los megaproyectos materia de interés.

2) Marco legal amigable. Casi todos los megaproyectos han contado con leyes a la medida, que declararon de necesidad publica e interés nacional la ejecución de dichos proyectos. En ellas, generalmente se les exoneraba del SNIP (filtro indispensable para evitar elefantes blancos) y de completar los estudios de preinversión, etapa fundamental para evitar las ya famosas adendas contractuales. La Interoceánica Sur y el Gasoducto Sur Peruano (GSP) son los casos más representativos de esta característica. Prácticamente, ningún megaproyecto se licitó con sus estudios de preinversión completos y actualizados.

3) Sin estrategia adecuada para desarrollar los proyectos: los gobiernos de turno no saben qué hacer con muchos megaproyectos, lo que origina pérdida de tiempo y escalamiento de costos. Caso emblemático: el gasoducto al sur. Primero se aprobó un ducto costero (Ley 28695 del 23.02.2006) para llegar a Ilo, luego se cambió de opinión y se aprobó un trazó similar al actual (Ley 29129 del 24.10.2007); luego vino la etapa de Kuntur (el concesionario privado asumía todos los riesgos, no tenía subsidios ni poliducto); siguió la propuesta del etanoducto sin ningún estudio sustentatorio (un apéndice del ducto de TGP); luego vino el GSP actual (con subsidios de los consumidores eléctricos, y con poliducto). Posteriormente, se suspendió el subsidio de los consumidores y se reemplazó por una garantía estatal. Y ahora se anuncian nuevos cambios para la próxima subasta. Inexplicablemente (o quizás para facilitar la corrupción), no existe la más elemental priorización intersectorial de proyectos.

4) Sin una secuencia lógica: idealmente, la ruta debería de ser completar los estudios de preinversión; contratar a un banco de inversión, road show para presentar el proyecto; licitación, contrato modelo (incluyendo adenda de bancabilidad modelo negociada con bancos). Supervisión durante la construcción, y luego evaluaciones ex post.

5) Con términos de licitaciones parcializados: el modelo de Odebrecht era tener licitaciones que fueran “ternos a su medida” o con postor único. Acabamos de confirmar, vía Jorge Barata, que el soborno que se habría pactado con Alejandro Toledo se redujo de US$ 35 millones a 20, porque el exmandatario no cumplió con la modificación de las bases de la licitación de la Interoceánica Sur para dificultar o impedir la participación de otras firmas. Asimismo, un colaborador eficaz ha declarado que en el caso del GSP, la representante legal de Odb se reunió en diversas oportunidades con los funcionarios de ProInversión encargados del proyecto para adecuar los términos de la licitación a los requerimientos de Odb. También habrían utilizado otros mecanismos para que los competidores se retiren de la licitación; o habrían introducido un caballo de Troya para petardear el proceso. Por lo que no resulta extraño que en más de una oportunidad postulara como postor único.

6) Contratos de concesión a la medida. Es por ello que los montos de los sobornos entregados empequeñecen frente a las ganancias ilícitas que se pueden obtener a través de esta vía. En el caso del GSP, se dispuso que no se efectuara estudio de mercado para sobrestimar groseramente la demanda del sur del Perú; aun sabiendo que no se iba a concretar ningún proyecto petroquímico, que era el principal demandante. Y se le otorgaron ingresos garantizados de US$ 912 millones anuales durante 30 años, menos los ingresos que pudiera generar el ducto, que en mi opinión difícilmente llegaría a la mitad del monto estimado.

7) Con importantes escalamientos de inversión y costos. Como consecuencia de no haber completado los estudios de preinversión, o de arreglos bajo la mesa. Lo que sucede es que a medida que se va avanzando en los estudios de un megaproyecto, la diferencia entre los presupuestos iniciales y finales es menor. Por ejemplo, en una carretera los estudios de prefactibilidad no se sustentan en informaciones primarias (se elaboran planos, pero no se efectúan perforaciones). En los estudios de factibilidad se efectúan perforaciones, pero de manera general. Y en los estudios definitivos el espectro de perforaciones es mayor. Por lo que resulta evidente que no se debería de permitir que se liciten proyectos que no cuenten con estudios definitivos y con estudio de impacto ambiental. El caso más evidente es el de la Interoceánica Sur, al que se le permitieron 22 adendas. De esta manera, las constructoras corruptas ofrecían montos reducidos en la licitación (porque sabían que la diferencia la iban a obtener vía las adendas que fueran necesarias). “Sacándole la vuelta” de esta manera a los resultados de las licitaciones. Y desincentivando que constructoras honestas se presenten a futuras licitaciones.

(Continuará el martes 14 )
manuel.romero670@gmail.com

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