Aceros Arequipa: Aleación para el éxito

G de Gestión. La empresa siderúrgica Aceros Arequipa, contra viento y marea, apunta a incrementar su volumen de ventas, consolidarse en los mercados extranjeros donde tiene presencia y ejecutar un importante plan de inversiones a corto plazo.

El 2016 fue un año difícil para Aceros Arequipa. A la volatilidad de los precios globales se sumó un abrupto incremento del costo del gas que consume su planta de Pisco, el cierre definitivo de la planta de Arequipa y el ingreso al mercado de acero a precio dumping (según sostiene la firma). A pesar de ello, consiguió una utilidad neta 15% superior a la obtenida el 2015.

“Al bajar los precios internacionales, nuestra facturación es menor. Pero hemos logrado reducir costos y gastos de manera importante. Es un camino en el que seguimos en busca de mejorar la eficiencia de la empresa”, afirma Tulio Silgado, gerente general de Aceros Arequipa. El ejecutivo reconoce que aún les falta saltar la valla para alcanzar a los mejores de la industria, pero la meta es llegar a estar entre las cinco firmas siderúrgicas con mayor productividad del mundo.

A contracorriente
Luego de más de 50 años de historia, Aceros Arequipa ha conseguido ser la firma líder en la industria: tiene el 35% del negocio del acero a nivel nacional. Además, ha podido replicar su éxito en Bolivia con Aceros del Altiplano. Allí también han adquirido un terreno para la puesta en marcha de un centro de distribución que se usará también para el acopio de chatarra.

Para poder consolidarse en medio de la turbulencia del 2016, la compañía puso en marcha un plan de reducción de costos que incluyó la optimización de procesos en la cadena de suministros, negociaciones con proveedores, mejoras de fletes e incluso recortes de personal. Las pérdidas por tipo de cambio, que fue un severo problema en años anteriores, también disminuyeron. “Tomamos medidas para balancear las deudas que tenemos en soles y dólares. Así redujimos nuestra exposición”, explica Silgado.

Luego de un importante recorte de “grasa”, Aceros Arequipa alista un plan de inversiones de US$ 300 millones para ejecutarse en los próximos tres o cuatro años. Buena parte de este monto se destinará a la optimización de la planta de Pisco. Otro tanto se invertirá en su filial boliviana, para consolidar su posición.

Durante el 2017, la compañía prevé incrementar su volumen de ventas en un 10%. Esto implica mantener su posición en la oferta de barras de construcción, que representa el 80% de su facturación, y crecer en otros segmentos, como el de las bolas de molienda dirigidas a la industria minera, donde cuentan con el 25% de participación.

En cuanto a exportaciones, Aceros Arequipa hoy vende su producción en Estados Unidos, Brasil, Colombia y Bolivia. Silgado señala que, por el momento, se concentrarán en estos destinos antes de abrirse paso en mercados nuevos.

Limitantes
En noviembre del año pasado se disipó un rumor que ya tenía varios meses. A través de un comunicado a la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV), Aceros Arequipa anunció el cierre definitivo de su planta de Arequipa debido a la competencia desleal generada por la importación de productos a precios dumping desde China.

“Nosotros estamos dispuestos a competir con cualquier país del mundo. Tenemos el potencial, pero debe haber reglas claras”, asevera Silgado, quien añade que la mercadería también provino de Brasil, México y Turquía. Revela también que a principios de febrero la firma ingresó en Indecopi una solicitud para que se apliquen acciones antidumping.

Otro factor que ha afectado la cadena de producción de Aceros Arequipa es el precio del gas. Silgado afirma que este se ha cuadruplicado luego de que el año pasado se incrementara abruptamente. “Eso nos ha golpeado mucho. Ha representado por lo menos US$ 8 millones de costo extra, equivalentes a casi el 20% de la utilidad”. A pesar de ello, Aceros Arequipa sigue en busca de los mejores resultados para el 2017.

Efecto colateral
La planta de Arequipa de Aceros Arequipa hoy se está desmantelando. La empresa ha firmado un acuerdo con 68 trabajadores para que sean trasladados al centro de operaciones de Pisco. El resto se fue acogiendo al plan de beneficios que se les ofreció. El terreno de la planta está a la venta, al igual que las oficinas que la firma tenía en el Callao (ha estrenado nueva sede en Magdalena del Mar). Con estos ingresos mejorarán su posición de caja para este año.

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